SERGIO BALSEYRO· 08-05-2001

Emilio Pascual asegura, tras interpretar a Cervantes, que los lectores hacen los libros

Si el teatro está hecho de la madeja de los sueños ¿por qué no puede Cervantes acudir a un escenario a contestar preguntas de los escolares? Con esta introducción de Celso Serrano llegó ayer el editor y escritor Emilio Pascual al Principal para demostrar una capacidad de improvisación y conocimiento de su personaje memorables. Doce cronistas le preguntaron por plagios, amoríos, su época de infante, si recurrió a alguna agencia turística para hacer sus viajes o sobre 'Gran Hermano'. «Mentecaterías», contestó sobre el programa. Pascual aseguró después que los lectores hacen los libros y que la lectura obligada «es mala señal».

Editor de profesión y escritor de vocación, Emilio Pascual afirma, no sin cierta ironía, estar planteándose la carrera teatral tras los éxitos que recibe interpretando a Miguel de Cervantes ante los escolares. Su improvisación ante unas preguntas que desconoce de antemano le sitúa más cerca todavía del espíritu de un teatro que según él «tiene una tradición literaria permanente». Afirma que ante actos como el que ayer reunió a más de setecientos escolares en el Principal tiene miedo «antes, aunque en el momento en que se encienden las luces soy otro».

Domina El Quijote, pero también la vida de Cervantes, cuya biografía «es breve y confusa y se conoce muy poco», lamenta. Preguntas como el supuesto plagio que Cervantes utilizó en El Quijote no suponen novedad, porque «el propio autor hacía referencia a autores, e incluso hacía burlas de sus referencias».

Piensa Emilio Pascual que quizás nunca se sepa la verdadera intencionalidad de Cervantes en su texto, aunque «los lectores son los que hacen los libros», y cada lector, en cada época ha añadido algo. Hay para el autor de Días de Reyes Magos «devotos del gran manco de Lepanto y otros que no lo han leído nunca. Entre estos extremos hay un gran campo».

Ante setecientos escolares, como ya hizo en Gijón y en Ciudad Real, y hará en Valencia o Bruselas comenta que la juventud escolar lee, pero que la lectura obligada «es mala señal, por lo que se debe mostrar las riquezas de un libro tan gordo, del siglo XVII, cuyo vocabulario es accesible». El profesor debe descubrir al escolar, afirma Pascual, el humor de El Quijote, ya que en su origen era eso, un libro de humor y los lectores se reían, aunque en sucesivas lecturas empezaron a sacarse otras cosas. «El Quijote te hace reír, pensar y llorar» como han demostrado desde su origen hasta el siglo XVIII o en el Romanticismo.

Emilio Pascual califica de «broma» cualquier versión abreviada del popular texto para hacerlo más asequible. Respecto a un nuevo libro en mente, Pascual reconoce que le puede pasar como al propio Cervantes que anunció una segunda parte de la Galatea hasta poco antes de morir.

Su nuevo libro «está en el telar hace unos meses», aunque su título todavía no es definitivo y sólo adelanta que se trata de un homenaje «a la literatura oral y a los cuentos que nos contaban nuestros abuelos», desvela. Interpreta a Cervantes y reconoce que pocos personajes tienen su entidad y credibilidad, y son capaces de traspasar el tiempo, por lo que su iniciativa, apoyada por la editorial Anaya y el Patronato de Cultura, «es difícil de trasladar a otros protagonistas».